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Deportes, La Linea - 11 junio 2012 - 11:38h

Atraco vil en el Heliodoro

IInjjustto adiiósHay que contar hasta diez para escribir la crónica de un partido en el que un equipo modesto, la Balona, fue capaz de poner contra las cuerdas a todo un Tenerife. Y hay que contar hasta diez porque la Balona sufrió ayer en el Heliodoro Rodríguez López una de las mayores afrentas de su larguísima existencia como club.

Los linenses superaron todas las adversidades. Un ambiente verdaderamente hostil, unos prolegómenos de provocación, un gol a los dos minutos… y un árbitro entero mientras le dio la gana pero que va a tener sobre sí el penoso recuerdo de haber amargado la vida a varias decenas de linenses que fueron hasta Santa Cruz para estar con su equipo pese al 0-1 de la ida.

El arranque fue vertiginoso para los locales. No se había llegado al minuto dos cuando Perona, tras un pase de Chechu, tocó hacia Kike López para marcara en el segundo palo. Los de Quique Medina no se relajaron y siguieron buscando la portería de Pagola, pero Perona no se mostró acertado, y Aridane estaba jugando más atrasado, con lo que estaba lejos de poder rematar en condiciones.

Pero la Balona no se hundió. A medida que pasaba el tiempo se la veía mejor. Había que anotar dos goles para la clasificación y David Hernández hizo el primero en el 17’ al rematar desde cerca un balón tocado por Copi.

Pero dos minutos después pudo llegar el 1-2 pero Carlos Guerra no se esperaba que nadie despejara una falta botada por Copi.

Rafael Escobar había visto perfectamente el partido y puso a Ximo Forner por Gallardo I en el minuto 30. Chico se colocó de lateral izquierdo y el castellonense se situó junto a Alberto Merino. Tras unos minutos de duda, el Tenerife se lanzó de nuevo al ataque y se acercó con peligro con acciones creadas en la banda de Chechu, una de las cuales acabó con balón centrado y mal despejado por Pagola, que la dejó en la frontal del área, desde donde Víctor Bravo largó un zurdazo ante el que nada pudo hacer el meta navarro.

La Balona reaccionó apenas un minuto y medio después. Juanpe sacó una falta y David Hernández remató de cabeza a bocajarro. De esta forma, los linenses tenían claro ya que la gesta no era imposible y que bastaba con seguir igual para lograr lo que nadie esperaba.

La segunda parte empezó de otra forma. El Tenerife dio muestras de preferir un juego especulativo y dio la pelota a la Balona. A los 58’, Víctor Bravo fue expulsado por dos amarillas y los locales se quedaban con diez, por lo que todo se ponía aún mejor. Pero apenas si habían pasado cuatro minutos cuando Francis igualó el número de efectivos con una segunda cartulina muy exagerada.

Rafael Escobar puso a Javilillo en el lugar de Juanpe y siguió intentando acosar la meta de Sergio Aragoneses. De hecho, Romerito estuvo a punto de marcar el 2-3 tras un centro desde la derecha.

La Balona estaba atacando más y pudo conseguir el tercero en alguna que otra ocasión, lo que habría supuesto su pase y la eliminación del Tenerife, que había dejado de creer en el balón raso y buscaba el patadón como única manera de ir manteniendo el tipo. La expulsión de Víctor Bravo aceleró la entrada de Zazo, que reemplazó a Perona (61′), lo que contribuyó a reducir la conducción del balón. Poco después entró Luismi Loro por Chechu (76′) para refrescar la banda derecha, y el último cambio fue el de Aridane, que dejó su sitio a Kiko Ratón (79′).

El paso de los minutos iba marcando un desarrollo claro. El Tenerife parecía el visitante y se limitaba a verlas venir ante una Balona implicada que tenía asustado al incansable público local. La Balona seguía creyendo en el sueño y fue entonces cuando el árbitro se tragó un penalti como un camión que Sergio Rodríguez cometió sobre David Hernández. El delantero de la Balona se disponía a rematar cuando el defensa local le hizo de todo ante el estupor de los jugadores de la Balona, que esperaban la señalización del penalti. Sin embargo, no fue así y la jugada siguió en la dirección contraria hasta que Kiko López la culminó con un disparo sin ángulo tras sortear a Pagola.

Ya no se jugó casi nada. El árbitro mandó a la caseta a Rafael Escobar y a David Hernández y segundos después hizo lo propio con Copi cuando ya se disponía a sacar de centro. De esta manera, con la cabeza bien alta se ponía punto final a la temporada más brillante de la historia de la Balona.

Autor: Redacción

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