La balona volvió a regalar un tiempo entero y jugó contra corriente desde casi el primer minuto, cuando Óscar aprovechó un error garrafal de la defensa local para poner al Villanovense por delante. Esta derrota por 3-5, aparte de ser casi humillante, recoloca al equipo en sus expectativas y ahora es obligatorio ganar en Lorca para recuperar el terreno perdido.
El partido tuvo un momento clave en la primera llegada del Villanovense. Una acción bien trenzada acabó con un error infantil de Romerito en el despeje que dejó a Óscar solo ante Pagola. El serón no falló y batió de tiro raso al meta navarro.
Habían pasado apenas veinte segundos después del primer minuto y el gol fue un mazazo del que la Balona no se recuperó en todo el primer tiempo. Hubo momentos en los que pareció despertar pero sin continuidad.
A pesar de que el Villanovense tenía perfectamente controlada la situación y parecía más cercano el segundo que el empate, Ocaña pudo haber nivelado la contienda en un remate cruzado en el minuto 11 pero la pelota botó en el césped y se fue por encima del larguero. Ahí pudo estar la clave pero nada cambió. en el 18 hubo una acción muy dudosa en el área visitante. Copi recibió un claro empujón de su marcador en el lanzamiento de un corner pero el árbitro no señaló nada. Al contrario, la jugada siguió y con una contra Juanjo pudo elevar la cuenta si no llega a cabecera mal ante Pagola.
La Balona estaba agarrotada, sin soltura. El Villanovense, en cambio, parecía asentado, suelto y con mucha profundidad. Además, la presión que ejercía sobre la Balona era asfixiante. Incluso se acercaba con más frecuencia a las inmediaciones de Pagola que la Balona a las de Javi Muñoz. De hecho, después de que Pagola salvara el segundo en el 34 al mandar la pelota a corner tras un tiro de Óscar, el lanzamiento desde la esquina supuso el 0-2. Anxo largó un disparo fuerte y en parábola que sorprendió al meta linense.
En pleno desconcierto local pudo llegar el tercero pero el cabezazo de Óscar dio en el poste apenas tres minutos después del segundo gol.
La Balona estaba rota. había que sacar fuerzas de donde no las había y en dos ataques seguidos estuvo a punto de acortar distancias.
En la primera acción, Bello forzó el corner tras un taconazo perfecto de Ocaña y en la segunda, al saque de esquina, Carlos Guerra cruzó ligeramente la pelota ante Javi Muñoz. Habían sido las últimas jugadas de la primera parte y al menos dejaban la esperanza de que la cosa cambiara en la continuación.
Escobar dejó en el vestuario a Ocaña y Ezequiel y puso a Domingo y Chico. Alberto Merino pasó al doble pivote con Ortiz en la media punta y Gallardo I cambió de lateral. El equipo cambió para mejor y empozó a dar muestras de poder cambiar el rumbo del partido. Sin embargo, cuando apenas se llevaban cinco minutos de la segunda parte llegó el tercero, obra de Paulino tras otro error de la zaga. Si mal estaban las cosas antes, ahora se ponía peor y se temía una derrota muy abultada. Sin embargo, tres minutos después llegó el primero de Copi, que supo irse muy bien de dos contrarios y plantarse ante Javi Muñoz, al que batió de disparo raso. Quedaba mucho tiempo delante y aunque las cosas no estaban para tirar cohetes, había que ilusionarse.
La Balona mejoró y empujó mucho más pero había que contar con que el rival podía aprovecharse de ello a la contra. Por eso nadie jugó a lo loco aunque la Balona frecuentó más el área contraria. En una de las entradas por la izquierda, Paulino propinó un patadón a Domingo dentro del área y el árbitro señaló penalti. Copi lo transformó y había por delante casi media hora. Pero aquí apareció la figura del impresentable colegiado madrileño.
Permitió que el juego se detuviera y apenas se jugara durante muchos minutos.
La Balona no podía imprimir el ritmo adecuado porque el árbitro y el rival se lo impedían. Además, en el momento más importante llegó el penalti de Pagola en el 72’ que Paulino mandó al poste. Nuevos bríos para los linenses, pero todo duró un minuto, porque en el 73’ llegó el 2- 4, conseguido por Juanjo de falta directa.
El 2-4 pareció acabar con la ilusión, pero un medido centro de Gallardo II, que acababa de entrar, fue rematado de cabeza por Copi al fondo de la red. Minuto 77 y tiempo por delante para intentar la proeza. Los parones siguieron siendo constantes, pero en ocasiones provocados de manera inexplicable por el banquillo linense. Las expulsiones del delegado, Joaquín Jiménez; el entrenador, Rafael Escobar; y el masajista, José García, frenaron el juego en momentos importantes y al final lo que pasó fue que el Villanovense aprovechó otro despiste para marcar el quinto cuando la Balona jugaba a la desesperada buscando el empate.
Ahí terminó todo.
Paco Campaña







