Por más que pasen los años, nuestro políticos son duros para cambiar actitudes. Tienen ya una rutina establecida y, algunos no se preocupan de innovarla, introduciendo alguna novedad.
Siempre es igual; Se convocan las elecciones, se celebran los congresos, confección de listas (diferencias incluidas) y a viajar contando lo que harán cuando lleguen al poder.
El Campo de Gibraltar es una mina a la hora de hacer campaña. Son tantos los problemas de esta zona de nuestra piel de toro, que no es necesario calentarse mucho la cabeza haciendo el programa.
En esta comarca hay tantas carencias que, sin documentarse, se prometer cualquier cosa porque de casi todo carecemos. se puede promete cualquier cosa. Por lo tanto y dada la falta de iniciativas nuevas, se toma el último programa electoral y se copia porque, de lo que ponga en sus páginas poco o nada se habrá hecho por lo que ya casi lo sabemos de memoria.
El túnel del Estrecho; mejoras en las infraestructuras; el Corredor del Mediterráneo; un impulso a las comunicaciones del ferrocarril; el gran pasillo marítimo… Todo a lo grande, Aquí no hay miseria. Ahora bien, los problemas para cruzar el Toril, el embudo del paso por Campamento, el encendido de las farolas que faltan en la autovía, el bunkering en el Estrecho, las deudas de los ayuntamientos… eso, siempre se queda en el olvido campaña tras campaña. Pero qué más da. Volverán de nuevo a vendernos la misma moto y la compraremos y luego nos quejaremos y haremos promesa de no entregarle más nuestro voto, y llegarán las elecciones y se lo volveremos a dar, aunque nos prometan o que prometieron en las anteriores elecciones y en las anteriores a las anteriores, porque pensamos que alguna vez esta rutina tiene que cambiar, de hecho ya se les están acabando las frases en campaña donde incluyen la palabra cambio. Asi que no desesperemos, pero por favor que nos arreglen los problemas menores y luego metan mano a esos macroproyectos que ni ellos se los creen.
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