Hasta las oficinas de La Menacha llegó hace algo más de tres semanas una propuesta, justo después de la salida repentina de Diego Pérez `Yiyi´, para ofrecer la posibilidad de contar de nuevo con los servicios de Pablo Sánchez, que, según parece, estaba dispuesto a ponerse al frente del primer conjunto albirrojo, tan solo siete meses despuès de abanadonarlo al consumarse una de las mayores decepciones del algecirismo en los últimos tiempos.
En la entidad no daban crédito a la misma, llegada a través de terceras personas, nunca de manera directa, ya que se trata de un entrenador que salió mal del club y con el que luego no ha existido una relación cordial, puesto que su deuda y la de los compañeros del cuerpo técnico que él lideraba no fue incluida entre las prioridades de la directiva para afrontarla de manera inmediata, quedando relegada a un segundo plano y sin producirse avances al respecto, algo que enojó, y de qué forma, al expreparador rojiblanco. Además, su etapa no fue muy positiva en cuanto a rendimiento y relaciones con el entorno, con varios enfrentamientos directos con aficionados tras la disputa de algunos encuentros.
Su periplo en el banquillo comenzaba allá por el mes de Octubre de 2009, precisamente sustituyendo al propio Yiyi, cesado tras perder en Coria por 2-1, aunque quedó muy tocado después de recibir aquella goleada histórica en La Línea ante el eterno rival semanas antes, por 6-3.
Pablo logró concluir una campaña que parecía abocada al sufrimiento con un papel digno para seguir como máximo responsable a la siguiente.
Se realizaron fichajes importantes, como los de Reina, Juanma Cruz, Raúl Domínguez o la continuidad de Chapi, pero todo se echó por tierra en el sprint final. El Algeciras llegó dependiendo de sí mismo en las dos últimas jornadas, incluso con el empate en la penúltima ante el Mairena en su feudo le bastaba, sin embargo, perdió 0-2 y en la última cayó en El Puerto de Santa María frente al Portuense con idéntico resultado, lo que provocó una tremenda decepción entre los casi 600 aficionados que se desplazaron con el equipo.
Minutos más tarde de la bronca y el enfado generalizado, Pablo Sánchez anunció su dimisión en la rueda de prensa. Ahora, sólo unos meses más tarde, alguien, se supone que él también, ha querido propiciar un regreso al lugar que recientemente abandonó, aunque en el Algeciras apenas si tuvieron en cuenta esta posibilidad ya que se entiende que a día de hoy cuenta con muy pocas opciones, por no decir ninguna de regresar a la disciplina albirroja.
Editorial







