Es lo que se viene diciendo desde hace algunos años y cada día que pasa vamos tomando conciencia de que lo mejor para todo es apretarse el cinturón.
Se pide un esfuerzo a todos para poder salir adelante de esta triste realidad que es la de ser millonarios en parados y en deudas. Se congelan las pensiones y los sueldos de los funcionarios; se eliminan gastos en sanidad, según en que comunidad y se suben los impuestos. Todo con un noble fin: el de conseguir salir de la crisis y que muchas familias que lo están pasando mal puedan recuperar el aliento. Estamos tan convencidos de ello que, de momento, nadie ha protestado cuando le han tocado el bolsillo.
Pero resulta que empiezan a conocerse hechos que nos hacen pensar si somos tontos cuando sabiéndolo, estamos dispuestos a entrar en esa rueda de sacrificios que se nos pide.
Ayer, en La Línea se firmó un crédito para poder pagar algo a los trabajadores municipales que llevan meses de atraso en sus nóminas y están agotando los recursos propios, de familiares y amigos. Cuando llega este pequeño refresco, conocemos que la Disputación a la hora de avalar este crédito, pone como condición que se detraiga del importe total unos cincuenta mil euros para pagar los atrasos que se adeudan a los concejales populares por distintos conceptos. Ya en el crédito anterior se sacó para los sindicatos y ahora para los concejales. No es que no tengan derecho, pero se sabe que estos, muchos de ellos están ingresando por su participación en otros entes como son Diputación y Mancomunidad, mientras que muchos trabajadores sólo tienen su nómina municipal para llevar a casa. Creemos que a la hora de hacer sacrificios había que meter a todos en el mismo saco y no favorecer algunos intereses amparando en la obediencia de un ayuntamiento que está tan limitado que tiene que entrar por todas.
Esos cincuenta mil euros eran cincuenta nóminas de minerista que son los verdaderamente necesitados y un ejercicio de solidaridad de los concejales a la hora de apretarse el cinturón.
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