Aveces cuando nos disponemos a escribir nuestra opinión sentimos un sinvivir inexplicable que nos invita a reflexionar y reflejar lo que queremos decir con cierto temor por la influencia que pueda tener que siempre queremos que sea positiva, aunque después, no siempre lo consigamos. Hablábamos no hace mucho de arreglar los problemas sin que la violencia esté de por medio. Nos referíamos al caso de La Línea de la Concepción donde una concejala al parecer según la información facilitada por responsables de su propio partido, había sido agredida por una trabajadora, asunto que la justicia tendrá que dirimir y en la que, lógicamente no podemos entrar en, si se produjo o no tal agresión, por no presenciar el hecho directamente.
Más adelante dábamos como noticia que en Los Barrios, donde se tienen que producir una serie de despidos, los implicamos habían empezado a preparar su legitima reivindicación de no perder el puesto de trabajo y se organizaban acciones a llevar a acabo que, pedíamos no tuviera que ver tampoco con hechos violentos.
Y ahora tenemos la inquietud sobre el efecto de mimetismo que estas noticias producen cuando conocemos que el vehículo de un concejal del Ayuntamiento de San Roque, sufre un incendio durante la madrugada.
De momento no se puede hablar de intencionalidad aunque la Guardia Civil investiga el caso y el Ayuntamiento sanroqueño en el pleno celebrado anoche aprobó una declaración institucional e apoyo al edil afectado, con el voto a favor de todos los partidos políticos que componen esta corporación, lo que dice mucho del espíritu democrático que impera en sus componentes que no han dudado en mostrar el rechazo más absoluto a los actos vandálicos, amenazas y cualquier tipo de agresión contra concejales independientemente de su opción política, comportamientos que desgraciadamente están proliferando últimamente en el Campo de Gibraltar.
Ojalá haya sido un incendio casual.
Editorial







