La Línea padece carencias importantes en las infraestructuras de transporte, que repercuten de forma negativa en el desarrollo de la ciudad.
La Línea de la Concepción tiene carencias importantes en las infraestructuras de los transportes, deficiencias que repercuten negativamente en el desarrollo de la ciudad. No es nuestra intención culpar de las deficiencias a nadie, que de ello se encargan otros sobradamente, pero resulta evidente que hay que darle una solución a las deficiencias que soportamos los ciudadanos linenses y los de Gibraltar, así como todos los que visitan nuestro entorno.
De una parte, no es lógico que los dos accesos por carretera que tiene La Línea se vean estrangulados por sendos cuellos de botella. La carretera nacional que enlaza el término municipal linense con El Toril tiene que atravesar la barriada sanroqueña de Campamento, originando unas retenciones incomprensibles en pleno siglo XXI. Un simple paso elevado reduciría considerablemente el problema, aunque no es la solución. Existe un proyecto ambicioso a través del Polígono Industrial, partiendo desde los Astilleros, que lleva años durmiendo el sueño de los justos.
El otro acceso por carretera es a través del Higuerón, un vial amplio y espacioso, pero que igualmente se estrecha al llegar a la Carretera del Cementerio. El desvío por detrás del camposanto linense está pendiente de ejecución desde hace bastante tiempo. Mientras tanto los linenses y los ciudadanos que acceden a la ciudad desde la Costa del Sol soportan la situación tercermundista.
Lo cierto es que, cada día, son cientos, miles de vehículos los que se acercan a nuestro municipio, independientemente de los que lo cruzan para visitar Gibraltar, que se cifran en tres millones al año.
Pero si lamentable es la situación que sufre la ciudad en el transporte por carretera, más aún resulta la comunicación férrea. En los años 60 se construyó una vía ferra, que llega hasta detrás de las instalaciones deportivas existentes en la Ronda Norte, junto al ‘Picacero’. Pero el tren no llegó nunca y hace ya cincuenta años. Hace tiempo que se viene hablando de enlazar La Línea con la Costa del Sol a través de un corredor ferroviario, proyecto que también lleva tiempo esperando a convertirse en realidad. No creemos que haya muchas ciudades con el número de habitantes de nuestro municipio, que carezcan de enlace ferroviario.
También resulta incomprensible que una población con dieciocho kilómetros de costa, ubicada en las proximidades del Estrecho de Gibraltar, uno de los pasos más importantes de la navegación mundial, carezca de enlaces marítimos. Ni hay un pequeño enclave que se pueda utilizar como puerto de pasajeros, ni existe un punto en el que puedan estibarse mercancías. Todo está al otro lado de la Bahía o en Gibraltar.
Más incongruente aún resulta que vivamos a un tiro de piedra de un aeropuerto, con todo el peligro que conlleva la cercanía y La Línea no se beneficie de la proximidad. Existen proyectos ambiciosos pero no terminan de verse convertidos en realidad. Y las distintas iniciativas que se han puesto en marcha para enlazar el Peñón con distintos puntos de España no se han visto secundadas por el éxito. Es la triste realidad, lamentablemente.
Sin duda, se trata de carencias importantes a las que, de una forma u otra hay que darle solución de una vez por todas, porque sabido es que sin infraestructuras en el transporte, difícilmente se puede conseguir el progreso que demanda un municipio como el nuestro para salir de la difícil situación en la que se encuentra.
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Autor: J. Domingo








