
Esta tarde en La Línea doble cita con el dolor
La Línea se apresta a vivir esta tarde una de las jornadas más dramáticas y tristes de los últimos tiempos. Sin apenas intervalo de tiempo, los linenses van a despedir a dos jóvenes llenos de una vida que lamentablemente se dejaron en lugares tan distantes como Haití y Zaragoza. Eusebio Villatoro y Mauricio Gallego recibirán hoy el cariñoso adiós de sus paisanos en medio de la resignación que causa este tipo de acontecimientos.
Los restos del cabo mayor Eusebio Villatoro Costa llegarán a La Línea sobre las cuatro de la tarde. A esa hora se ha fijado el funeral en el santuario de la Inmaculada Concepción. Luego será incinerado y llevado al cementerio de San José.
Por la mañana, tanto él como los otros tres militares españoles fallecidos el viernes en un accidente de helicóptero en Haití serán despedidos en un funeral que presidirán los Reyes de España en la base militar española de Rota.
Los cadáveres llegaron ayer por la mañana a la base de Rota y por la tarde se les practicó la autopsia en el Instituto Anatómico Forense de Cádiz (sur) para confirmar sus identidades. Los Reyes presidirán hoy el funeral por Luis Fernando Torija, Francisco Forne, Manuel Dormido y Eusebio Villatoro. Estará el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y también está prevista la asistencia de otros responsables políticos, entre ellos el jefe de la oposición, Mariano Rajoy.
Los cuatro militares fallecidos pertenecían al contingente de unos 450 españoles que trabajan en Haití en labores humanitarias desde el devastador sismo de mediados de enero. El helicóptero que sufrió el accidente efectuaba una misión de transporte logístico con una condiciones de visibilidad escasas en el lugar del siniestro, según el ministerio español de Defensa.
Una hora después, a las cinco, llegarán al mismo lugar los restos de Mauricio Gallego Soro, Mauri, que falleció apenas doce horas después que Eusebio pero a miles de kilómetros, en Zaragoza, como consecuencia de una colisión con una farola contra la que se estrelló la moto en la que circulaba. La capital aragonesa, donde reside su madre, Amalia Soro, albergó ayer una misa en su memoria y allí fue incinerado.
Mauri había estado dos semanas antes en La Línea para no faltar a su cita costalera. Incluso mandó la última levantá de la Concepción en la calle por cumplir veinte años como costalero. El Silencio y la Esperanza ya han hecho pública una nota de pesar por la tremenda pérdida de Mauri, un joven lleno de vida, amante de su pueblo, a la que se desplazaba siempre que sus obligaciones se lo permitían. Su padre, el genial artista Pepe Gallego, siempre le inculcó ese cariño por La Línea y él lo asumió plenamente.
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Autor: José M. Fernández








