
Las prolongaciones dan para dos partidos
No deja de ser un dato simplemente anecdótico pero que en realidad debería influir en las estadísticas y en los promedios. La Balona ha disputado hasta este domingo pasado un total de 2.789 minutos en las veintinueve jornadas celebradas. Si se tiene en cuenta que los minutos reglamentados en este número de semanas son 2.610, los árbitros han añadido ya 179, es decir, el equivalente a dos partidos más.
El partido más largo hasta el momento fue el jugado hace un mes en el campo de la ciudad deportiva de Córdoba ante el filial, que duró justo cien minutos, 47 en la primera parte y 53 en la segunda seguido por el Balona-Pozoblanco de la tercera jornada liguera, que se fue a los 98. El que menos duró fue el de la segunda jornada en Cádiz ante el filial amarillo, que sólo alcanzó el minuto 92, con 46 en cada tiempo.
La suma de todos los tiempos añadidos, 179 minutos, arroja un promedio de seis minutos de prolongación por cada partido, es decir, que los árbitros suelen dar dos minutos en el primer tiempo y cuatro en el segundo y los partidos vienen a durar 96 minutos en total.
Las consecuencias de los tiempos añadidos han sido muy negativas para la Balona, que encajó el gol del empate en Mairena (minuto 92) y en Córdoba (minuto 93) en el tiempo de prolongación y, además, casualmente con el mismo árbitro en los dos encuentros, el linarense Mañas Larrubia. En Alcalá, el equipo encajó el segundo tanto justo al cumplirse el minuto 90.
Por el contrario, el equipo blanquinegro no ha conseguido ningún gol en las prolongaciones aunque Paquito, hoy en la Unión Deportiva Los Barrios, estuvo muy cerca porque anotó su gol frente al Algeciras en la quinta jornada cuando el reloj marcaba el minuto 89 después de haber entrado en el 88, aparte de que ese gol ya no era nada transcendente porque el marcador en ese momento reflejaba un irremontable 5-3 para los linenses, que acabaron ganando 6-3 a su eterno rival.
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Autor: J.M. Fernández







