El recorrido de Peter Caruana por el diálogo
Municipio, estado, región. Acusado por sus críticos a nivel doméstico de abarcar un exceso de mando en sus responsabilidades locales, Peter Caruana desempeñó ayer el papel más parecido a un representante municipal que se reúne con un alcalde homólogo. Una competencia que sumar a su participación como jefe de la delegación gibraltareña del Foro cuando celebraba cumbres con los directores generales de Asuntos Europeos de España y Reino Unido. Y una competencia que agregar a su asistencia al Foro, de igual a igual, a las cumbres ministeriales, con Miguel Ángel Moratinos y David Milliband en su última edición.
Este periódico tituló ayer su crónica previa al encuentro Sánchez-Caruana con la referencia “diálogo razonable”, una adjetivación empleada por Peter Caruana desde el arranque de su carrera política, en los tiempos que compartió partido y propósitos con quien acabaría siendo su primer viceministro principal, el aún añorado por muchos Peter Montegriffo.
Si a raíz de la visita de Alejandro Sánchez hay quien puede considerar que el alcalde linense está contradiciendo a su partido, cabe recordar la participación de Juan Carlos Juárez en la gran movilización que se organizó hace una década, con el centro de Algeciras como escenario, contra la reparación en Gibraltar del submarino nuclear HMS Tireless. Fue una movilización criticada entonces por el Partido Popular, al que aún no se había incorporado Juárez. En aquellos episodios no hubo noticia de adhesión gibraltareña a las movilizaciones; siendo cierta alguna protesta a nivel local, la comunicación transfronteriza fue inexistente.
Más aún, el arranque en 2001 de los contactos hispanobritánicos en torno a un proyecto de soberanía conjunta sobre Gibraltar apartó visiblemente a Caruana de cualquier aproximación a la diplomacia española. El ministro principal llegó a convocar un referéndum para que la población pusiese de manifiesto su rechazo a esa fórmula. Y en las manifestaciones y los National Days lució su discurso más nacionalista.
A partir de ahí, y afirmando no rebajar esas constantes en lo referente a la soberanía, Caruana sí ha tenido éxito en la materialización de esa premisa de “diálogo razonable” que reivindicó incluso en aquellos días de rechazo a la diplomacia española.
Siempre a partir de 2004, cuando el PSOE accedió al poder central, el ministro principal ha tendido puentes que cristalizaron primero con proyectos a nivel comarcal y han experimentado su plataforma más sólida en el Foro de Diálogo. Ahora, el vínculo aparece en la máxima proximidad poblacional, el municipio de La Línea, primera referencia del empleo de españoles en Gibraltar y con un arraigo cultural y social que algunos quieren maximizar.
El proceso estancado
Qué fue de la comisión mixta
Sin avances
El ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, expresó su deseo de volver a reactivar la Comisión Mixta para el Desarrollo de las Corporaciones locales. Caruana manifestó esta voluntad durante su comparecencia conjunta, ante la prensa, con Alejandro Sánchez, y al hilo de las preguntas sobre cómo se relacionaba la primera entrevista oficial entre ambos con el funcionamiento del Foro de Diálogo. La Comisión fue constituida antes incluso del Foro, en el municipio de Los Barrios, año 2004. Después, en 2007, un encuentro en Algeciras transmitió su presunta reactivación, ahora sumando a la Junta de Andalucía y definiendo áreas de trabajo. Desde entonces, nada de nada.
El ejemplo transfronterizo
El de febrero ha sido un mes muy ‘transfronterizo’. La presencia ayer de Alejandro Sánchez puso un broche simbólico a la efeméride, el día 4 de este mes, de los 25 años desde la completa reapertura del paso fronterizo entre Gibraltar y el municipio linense. Un cuarto de siglo después de aquella medida, el retorno a la normalidad pudo experimentar ayer un impulso vital de la mano de la voluntad de los dirigentes políticos por establecer una relación fluida y proclive al entendimiento.
No deja de resultar curioso que unas declaraciones del ministro principal de Gibraltar hace cuatro semanas, a propósito de la efeméride, pulsaran varios de los conceptos que fueron destacados ayer durante su comparecencia con Sánchez.
Caruana señaló entonces que “la apertura total de la Verja ha sido, a nivel social, el acontecimiento más importante de los últimos 40 años” indicando que no se había preparado nada para la efemérides de los 25 años porque la celebración es “la normalidad”. Con unas fechas de retraso, el encuentro de ayer emerge como reafirmación de esa “normalidad”, una palabra que fue muy repetida ayer por los políticos.
A principios de este mes el ministro principal gibraltareño manifestó que entiende que la vía del diálogo es “la clave” para el entendimiento entre los pueblos “más allá de las posiciones legítimas de cada uno”, una declaración contemplada en clave de la soberanía y los estados (aunque España no reconoce a Gibraltar como tal) pero que ayer ganaría una dimensión de nivel más doméstico. De nivel vecinal.
En cuanto al aniversario de la apertura total de la Verja para el paso de peatones y vehículos, Caruana considera que hace 25 años se vivieron momento “emocionantes” y viene resaltando que fruto de ello ahora “hay una buena relación entre las personas de uno y otro lado”. Ayer esto se escenificó en el estrato político.
Para Caruana ese es el camino para el futuro, más allá de los asuntos de soberanía y políticas de Estado dado que “la convivencia siempre ha sido buena entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar”. En este sentido sostiene “aunque hay cosas a las que uno no va a renunciar no deben ser obstáculos para seguir con buenas relaciones”. Ayer dio, con Sánchez, un ejemplo.
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Autor: Merlin








