
Veinticinco años de permeabilidad con Gibraltar
Hoy se cumplen 25 años desde la total reapertura de la verja de Gibraltar, la luz verde al paso de vehículos que culminaría la que se dio al tránsito peatonal tres años antes, en diciembre de 1982. El Peñón estaba cambiando entonces su modelo económico, encaminándose hacia una autosuficiencia que hoy le retrata como un territorio rico, y con España se acentuó el proceso para la cura de la profunda herida que había causado el cierre. La comunicación se da hoy por tierra, mar y aire.
Es día de efeméride, la de un hecho tan relevante que durante toda la semana ha venido repercutiendo en medios de comunicación de todo el país. Se cumple un cuarto de siglo desde la reapertura total del paso fronterizo de Gibraltar, 25 años de la normalización reemprendida después de los 16 previos de aislamiento. Dos décadas y media de lenta curación de las heridas causadas por aquella decisión del general Franco, con duros efectos colaterales para la comarca, particularmente La Línea de la Concepción, a nivel económico pero también humano.
Justo cuando se alza junto a la verja la estructura de la nueva terminal que tendrá un acceso desde España, simbolizando y materializando esta era del Foro y el entendimiento, la efeméride brinda la oportunidad de echar la vista atrás hacia ese recorrido de 25 años en los que, manteniendo sólidas todas sus particularidades identitarias, Gibraltar ha vuelto a fusionarse con su entorno.
El 5 de febrero de 1985 fue completada la apertura del paso fronterizo que tuvo lugar la medianoche del 17 de diciembre de 1982, cuando la Verja fue reabierta trece años después del cierre de 1969. En esta segunda maniobra política se abrió el tránsito a los vehículos, la carretera de acceso. Fue el fin de la desconexión y el comienzo de una nueva etapa que terminaría derivando en la rutina contemporánea, esas colas en la entrada y salida de Gibraltar formadas en su grueso por vehículos españoles. Diariamente, trabajadores, furgonetas comerciales, de reparto de productos, camiones de la construcción o simplemente los turismos que entran para aprovisionarse de gasolina han configurado un cuadro que cambiará pronto con los nuevos accesos. En la actualidad el registro del paso cifra en unos nueve millones las personas que anualmente, entre vehículos y peatones, entra en Gibraltar.
Con la reapartura fronteriza el sector turístico de Gibraltar recibió una bocanada de aire y actividad y con la normalización la comarca recuperó un vivero de empleo: oficialmente más de 4.000 españoles trabajan hoy en el Peñón.
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Autor: Redacción








