
Sobraron respeto y miedo... y faltó el gol
El derbi defraudó. El juego, salvo en cuatro ratos, no fue vistoso, apenas se vieron ocasiones en las áreas y Algeciras y Balona acabaron estrechando sus manos y dando por bueno el punto sumado, aunque, suponemos que, tras escuchar a los protagonistas y a algunos expertos, puede que con la sensación de haber podido hacer algo más de daño al oponente, si no hubiera sido por la falta de ambición y el excesivo respeto hacia el rival con el que se encaró desde primera hora el partido. Seguramente, si no fuera por todo lo que conlleva el clásico de la comarca, podríamos estar hablando de uno de los partidos más malos que se han visto en La Menacha en lo que va de temporada.
Gran expectación, polémica en la previa, buen ambiente… todo para que el partido fuera de altos vuelos, pero resultó insulso, feo, con poco fútbol y menos llegadas, lo que provocó que las aficiones abandonaran La Menacha con cierto descontento, más si cabe en la parroquia local, por aquello de que se esperaba que el cuadro albirrojo corriese más riesgos. Cuando uno no quiere dos no se pelean y es lo mejor que se puede aplicar como conclusión a un derbi que tuvo casi de todo, pero en el que el gol, lo más importante y esperado por todos, no contó con invitación. La consigan parecía clara desde ambos vestuarios: no perder por encima de cualquier cosa. Si a ello se une el respeto por el rival – algo que no sólo se palpó por las declaraciones de los protagonistas durante la semana – y el miedo a cometer algún error, lo más lógico es que el encuentro acabe sin goles. Fue lo sucedido.
Y eso que el arranque de ambas mitades contó con algunas apariciones por el área contraria, en la primera de la Balona y tras la reanudación, del Algeciras.
Fue el conjunto albinegro el que comenzó el choque dominando, con más criterio en el centro del campo y un Copi que pronto quería demostrar que el de ayer no era un partido cualquiera, era algo más. Las ganaba todas por arriba a su pareja de baile, Álvaro Benítez, que sólo tuvo que aguantar la primera media hora, ya que el atacante algecireño se fue diluyendo como un azucarillo, ante tanto salto infructuoso. Vílchez salió de inicio con él como único referente arriba y se vio muy desasistido en todo momento. Sin embargo, pudo sacar mucho más provecho a sus llegadas. El primer aviso fue en el 4´, con un balón que recoge en el vértice del área, lanzando alto.
Para ver el primer acercamiento local hubo que esperar media hora. Chapi recibe un balón dentro del área, es agarrado levemente – pidió penalti -, el árbitro no pita nada y su disparo forzado acaba por línea lateral de banda, paralelo a la línea de gol.
Respondería el hombre más incisivo de los visitantes, el gibraltareño Joseph, que marca una digonal, de izquierda a derecha, hasta situarse cerca de la frontal del área, para sacarse un disparo seco con la derecha que se fue arriba por poco. La duda, qué hubiera pasado si el balón le hubiera llegado a su pierna buena.
La primera mitad acabaría con un remate forzado de Chapi en posición dudosa. También el delantero cordobés es protagonista en la primera acción de peligro tras pasar por la caseta, con un balón que queda suelto en el punto de penalti y que pone en duda a David Zamora, con dificultades para hacerse con el balón.
El Algeciras salió cómo en partidos anteriores, identificándose algo más con su juego, pero sin produndidad. A Venegas se le sigue viendo incómodo en la izquierda y Víctor García no desbordaba a nadie. Poco a poco la gasolina se va gastando en los locales, algo que la Balona aprovecha para terminar el encuentro en área albirroja. Fue cuando salió a relucir la mejor versión de Pablo Niño, canalizando el fútbol de su equipo, abriendo a una y otra banda con criterio y volviendo loco al centro del campo rival. El premio a esa mayor presencia en el campo contrario puedo llegar en el 80´, con un balón que se encuentra Domingo en el segundo palo. Ramató mal. Dos más tarde, Félix comete el error de la tarde al salir a despejar y, a continuación, tres saques de esquina seguidos, que acaba por meter al Algeciras atrás.
Empate sin goles que sólo deja contento a los entrenadores, los únicos que lo dieron por bueno en la sala de prensa y los culpables de que los equipos saltaran al campo con la consigna clara de no perder ante el eterno rival.
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Autor: Manolo Cote







