
Ya hay que hablar de otra manera de esta Balona
Ya es hora de evitar explicaciones sin consistencia. No hay ni que pedirlas. Perder donde todo el mundo habÃa ganado no tiene explicación posible. La Balona ha perdido el norte y está dando ahora una imagen lamentable después de un arranque espectacular. Caer en el campo del colista obliga a pensar de otra forma.
Lo peor, además, no fue el resultado. Tres puntos se pueden recuperar donde menos se espera. Lo lamentable fue la imagen, la impotencia y la falta de genio de un equipo que debe determinar ya cuáles son sus aspiraciones. Si son las de mantenerse, la cosa va perfecta, pero si son otras, hay que tomar decisiones drásticas cuanto antes.
La primera parte fue de esas que se suelen denominar ‘para olvidar’. ParecÃa increÃble que la Balona no fuera capaz de ejercer superioridad sobre un colista que no habÃa conseguido un solo punto en su campo.
La falta de genio fue dando alas a un Cartaya casi mentalizado de antemano en que perderÃa y eso marcó notablemente la primera mitad.
De salida, la cosa pareció distinta. Thompson estuvo a punto de aprovechar el primer ataque cuando no se habÃa cumplido el primer minuto de juego. El guión se estaba cumpliendo en los primeros compases. De hecho, el propio Thompson dispuso de otra ocasión a los cinco minutos pero no llegó en su intento de cabecear un centro de Biri.
La Balona parecÃa tener clara su superioridad y las sensaciones eran las de un equipo predestinado a la victoria. Pero el juego se fue desinflando poco a poco y el Cartaya, con la única intención de destruir, encontró el escenario perfecto.
Incluso hubo una primera acción de los locales en el minuto nueve con un remate de Carlos se fue alto. Un minuto después, Thompson no pudo aprovechar un centro peligroso de Antonio Merino. La Balona llegaba gracias a la calidad individual, pero nunca por un juego de conjunto que reflejara la diferencia entre un equipo de arriba y el colista. Como consecuencia de esta falta de empuje, los locales siguieron en su afán de verlas venir y tratar de sorprender sin nada que perder y mucho que ganar.
Una acción de ataque en el minuto 12 con Biri incisivo por la derecha provocó algo de peligro pero la pelota terminó en saque de esquina. Tras su lanzamiento, Pablo Niño disparó con peligro pero la pelota salió fuera por poco. Ahà se acabó la Balona. El ritmo del partido era cansino, ideal para un colista que daba el partido por perdido. El juego entró en una fase tediosa, con una Balona que apenas si habÃa hecho nada por adelantarse en el marcador y un equipo local tan sereno que se empezó a animar.
AsÃ, cuando nadie se lo esperaba, en el minuto 37, un clamoroso fuera de juego de Carlos no fue señalado ni por el árbitro ni por su auxiliar y el balón terminó dentro de la porterÃa de David Zamora.
Eduardo VÃlchez metió en el descanso a Johny por Chico y adelantó a Carlos Guerra. Los locales pudieron sentenciar nada más comenzar pero el remate de Mora no sorprendió a David Zamora. Era el minuto cuatro y sólo dos después llegó una de las más claras para la Balona pero el remate de Thompson fue desviado por Jacob a corner. Uno después, la ocasión fue para Guerra, pero su disparo fue a las manos del meta local.
Poco a poco iba apreciándose el dominio de la Balona. De hecho, dos acciones seguidas de Biri y Johny estuvieron a punto de suponer el empate, sobre todo el cabezazo del segundo. Las contras del Cartaya eran peligrosas pero el dominio linense se iba acentuando y eso daba esperanzas de lograr pronto la igualada.. Thompson y Guerra se estorbaron en el minuto 59 cuando cualquiera de los dos pudo haber rematado.
El paso de los minutos no daba esperanzas. Ni la Balona mejoraba ni el Cartaya se ponÃa nervioso. Al contrario. La Balona desperdició una gran ocasión a los 67 minutos, cuando la pelota volvió a aquedar a merced del remate blanquinegro pero Thompson le quitó el remate a Carlos Guerra como habÃa ocurrido minutos antes.
Una dejada de Carlos Guerra sobre Santos en el 76 dejó al algecireño solo ante Jacob pero desaprovechó la clarÃsima ocasión de conseguir el empate. Todo parecÃa insuficiente y para colmo llegó la expulsión de Pablo Niño en un acción impropia de un jugador profesional que está peleando por ganarle al colista.
Los intentos con uno menos fueron muy alocados. Johny pudo empatar en el 87 con un remate desde cerca pero todo era ya demasiado precipitado y, además, con peligros frecuentes en los contragolpes del Cartaya hasta el punto de que en algunas acciones se temió que llegara el segundo gol local.
El árbitro añadió cinco minutos pero la Balona no fue capaz siquiera de acosar en busca del empate. Al final, una derrota sin justificación, aunque la haya porque el gol fue ilegal y la Balona tuvo cuatro ocasiones claras. Un partido como el de ayer no se debe perder jamás.
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Autor: Javier Sanfeliú







