
Gibraltar atraviesa una época de crecimiento urbanístico.
Los éxitos políticos de la constitución y el Foro se equiparan al cauce de fuerte desarrollo urbanístico
El Gobierno del Peñón ha dedicado varios discursos recientes a cantar las excelencias del “Gibraltar moderno”, un lugar que disfruta, según palabras de Peter Caruana, de unos niveles económicos sin precedentes que se reflejan en máximos de empleo, renta per cápita y presupuesto público. En proceso de desarrollar los acuerdos del Foro, Gibraltar ha encarado en el último cuatrienio una revolución urbanística que se plasmará en nuevas urbanizaciones en la zona este y toma forma ya a través de imponentes edificios residenciales en áreas céntricas.
El Gobierno aprobó el año pasado en el Parlamento una normativa encaminada a garantizar un mayor cumplimiento en los plazos de ejecución de los proyectos inmobiliarios. Con el expediente reciente marcado por los retrasos experimentados en las obras del nuevo hospital o la promoción Waterport Terraces, el Ejecutivo ha ideado una fórmula, contestada por la oposición, consistente en condicionar al cumplimiento de los plazos la concesión de ayudas fiscales a las promotoras. En los últimos tres años se han sentado las bases de una nueva etapa de ‘boom’ urbanístico que se está manifestando en la culminación de llamativos edificios, punta de lanza de lo que vendrá después, tanto en la zona este como en áreas más céntricas. Del proyecto Midtown al esplendor de las dos fases de Ocean Village, Gibraltar experimenta una metamorfósis urbanística que, asegura el Gobierno, no comprometerá el aspecto tradicional del Peñón. Se trata entonces de un crecimiento sostenible, algo criticado desde otros frentes que echan en falta algo más de planificación por parte de las autoridades.
En el ámbito político la oposición parlamentaria ha denunciado la presunta dejación de funciones de la Comisión de Planificación Urbanística (DPC) en el arbitraje de algunos proyectos inmobiliarios. Y acusa al Ejecutivo de carecer de una planificación racional para tanta nueva promoción. Sigue pendiente la aprobación del nuevo Plan Urbano, con borrador pero todavía sin vigencia oficial.
Pero en casos como Quay 27, promoción de dos bloques gemelos y exponente de la tendencia a edificar construcciones de considerable altura en la Roca, las posibles acusaciones de imprevisión están atenuadas por el profundo estudio que los promotores hicieron del mercado y los caracteres urbanísticos de Gibraltar para la puesta en marcha de su actuación.
La DPC ha valorado en este sentido el ajuste de las características de la promoción al ordenamiento urbano local. La empresa promotora afirma haber dirigido su proyecto a compradores locales y expertos en el mercado de la propiedad gibraltareña. Un cuidadoso estudio de la demanda y el criterio de conocedores del sector inmobiliario configuraron el diseño arquitectónico de Quay 27, agraciado, dicen sus impulsores, por una buena ubicación y un aspecto muy atractivo para el comprador potencial. La totalidad del complejo constará de una serie de promociones que ocuparán una superficie total de 25.000 metros cuadrados. Las obras empezaron en verano de 2006 y corren a cargo de una empresa del norte de Europa que ya ha llevado a cabo otras actuaciones en la Roca. Es un ejemplo de la nueva dinámica urbanística.
La actividad es incesante en el mercado inmobiliario. La época que un agente local denomina “prehistoria del desarrollo de la zona este” está produciendo una larga sucesión de proyectos relacionados por el lujo, el alto coste y la capacidad de transformar el viejo urbanismo del Peñón con un maquillaje de modernidad y sofistificación.
Otro ejemplo reciente de esta proliferación es la actuación Clifftops, una promoción de 22 viviendas y siete plantas de altura que se ubicará en Lathbury Barracks, junto al acceso a la Reserva Natural a través de las puertas judías. Los apartamentos se venden a partir de 330.000 libras (500.000 euros), tendrán entre dos y tres dormitorios y ocuparán entre 86 y 195 metros cuadrados.
El urbanismo crece en vertical
1-Dos fases
Los proyectos de Kings Wharf contemplan la construcción de dos complejos. Cada uno de ellos alcanzará 19 pisos de altura.
2- La torre
El proyecto Midtown incluía en su diseño original la construcción de una gran torre de 100 metros de altura. Al final serán cuatro de 25.
3- El lujo
El Gobierno ha reiterado que sus políticas de vivienda pasan por favorecer tanto proyectos de protección oficial como la construcción de inmuebles de lujo.
La ecuación se completa con parkings
El crecimiento urbanístico de Gibraltar tiene otro exponente en la cantidad de vehículos motorizados que pueblan la Roca, más de 20.000, según los datos oficiales, para un área geográfica de apenas cuatro kilómetros de longitud y evidentes limitaciones viarias. La saturación de coches y ciclomotores es uno de los argumentos más recurrentes de los colectivos ecologistas que demandan hábitos más respetuosos para el entorno. Pero también constituye un problema de espacio. De ahí la imperiosa necesidad que tienen las autoridades locales de dotar las plazas suficientes para que el creciente número de vehículos encuentre estacionamiento.
El Gobierno selló en 2006 un acuerdo con una firma privada para la construcción de una instalación de aparcamientos en Grand Parade, medida destinada a proporcionar plazas, remediar dificultades presentes y prevenir saturaciones futuras. El contrato reportará a las arcas de la Administración local una suma de 300.000 libras (435.000 euros) a abonar por la empresa concesionaria. La adjudicación no se hizo hecho por concurso.
Las condiciones del contrato estipulan además que una responsabilidad de ‘leasing’ por parte de la empresa para el mantenimiento y reparación de los aparcamientos por un periodo de 150 años posterior a la finalización de las obras. También que la superficie del recinto seguirá perteneciendo a la Administración local.
Así, el parking subterráneo será propiedad de la empresa durante el próximo siglo y medio mientras que la parte superior seguirá como hasta ahora, con titularidad pública y ofreciendo una serie de plazas de aparcamiento gratuitas.
El proyecto no tendrá coste alguno para el Gobierno mientras que la empresa que gestionará los aparcamientos planea varias fórmulas para disponer estas plazas, tanto en régimen de bonos mensuales como en alquiler de garajes privados o en el habitual sistema de cobro por franjas horarias.
De igual modo, tanto los proyectos inmobiliarios contemplados en la zona este como el complejo Waterport Terraces fueron diseñados con el añadido de un amplias zonas e instalaciones de aparcamientos. Los promotores del primero se han ofrecido a construir uno de varias plantas. Y el contrato de adjudicación del desarrollo de la zona este contempla la dotación de 2000 plazas.
Llamadas para denunciar
La demanda y construcción de edificios de apartamentos de alto standing contrasta con las dificultades que padecen muchos gibraltareños para encontrar alojamiento. La parte de la población con rentas más modestas es objeto de atención de los planes de viviendas asequibles del Gobierno, que según la oposición no cumplirán su objetivo por ser demasiado caros.
El Gobierno habilitó el año pasado un número de teléfono para que la ciudadanía pueda denunciar los casos de viviendas desocupadas, circunstancia que permite la expropiación. De las llamadas recibidas, sólo un 19% se han ajustado a casos reales de abandono.
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Autor: Redacción







