
“No habrá nuevo clima a menos que cesen agravios y hostilidades”
Mientras el Gobierno guardaba un prudente silencio respecto a las protestas españolas ante la embajada británica por la próxima visita a Gibraltar de la princesa Ana de Inglaterra, los partidos de la oposición gibraltareña incidieron ayer en su impresión de que “nada ha cambiado” en el enfoque que altas instancias españolas tienen de Gibraltar, el contencioso, la autonomía y la territorialidad.
El PDP analizó ayer acontecimientos, sumando la protesta formal ante el ambajador con las declaraciones en las que el senador José Carracao ha tachado de “provocativa” la visita de la princesa. La formación progresista entiende que estas manifestaciones “no constituyen un hecho aislado” dado que “España está presionando en la demarcación de la territorialidad de las aguas concernientes tanto a zonas medioambientalmente protegidas y al desarrollo de la zona este”. Por su parte, la oposición parlamentaria que forman GSLP y Partido Liberal consideró que la ciudadanía española “tiene motivos de preocupación más importantes” que la visita real. Y proclamó que “Gibraltar es británico desde hace más de 300 años y seguirá siendo británico”, algo que el Gobierno español “tiene que comprender” porque “la familia real británica es también nuestra familia real”.
La coalición recordó episodios pretéritos, cuando gobiernos españoles protestaron por las visitas a Gibraltar del duque de Edimburgo (1950), la reina Isabel (1954) o la propia princesa Ana (2004). La repetición de la queja probaría que “nada ha cambiado en España respecto a Gibraltar”.
El PDP considera por su lado que “la gente de Gibraltar no se dejará convencer por ninguna situación de supuesto ‘nuevo clima’ en las relaciones” entre España y Gibraltar. No ocurrirá, apuntó, “a menos que cesen estas innecesarias declaraciones, agravios y amenazas a todo lo gibraltareño”. Observó asimismo que “el aspecto más grave de estos incidentes es que los comunicados no proceden de políticos marginales ni constituyen artículos de la prensa nacionalista”, sino que reflejan el criterio de “los escalafones más altos de la clase política y la estructura gubernamental españolas”.








