
Reacciones negativas a la estrategia española.
El Foro como una farsa. Esta podría ser la interpretación que los partidos de la oposición gibraltareña hacen del proceso tripartito a raíz del retorno español a la reivindicación de la soberanía, contemplada como una cuestión a tratar exclusivamente con Reino Unido. Ayer, el Partido Democrático Progresista dedujo que esto prueba la inmovilidad de Madrid.
El PDP denunció ayer que el llamamiento español a un proceso bilateral con Reino Unido demuestra que “poco ha cambiado” y no existe desde Madrid “ningún nuevo enfoque a largo plazo” sobre la cuestión gibraltareña. Tal declaración de intenciones, formulada alguna vez a propósito de la utilidad del Foro, habría sido, por tanto, un engaño.
La reivindicación del tratamiento bilateral de la soberanía trasladada esta semana por el senador José Carracao a la embajada británica en Madrid constituye “una explosión del pretérito” y el recordatorio de que “el enfoque político español sobre la cuestión más importante (la soberanía) sigue anclado en el pasado”, señaló el partido de Azopardi. Destacó en este sentido que Carracao no constituye “una voz más” en el PSOE, sino que le distingue su cargo de portavoz de Exteriores de su partido en el Senado. Así, “sus palabras son representativas de la posición troncal del partido que gobierna en España”, una postura “que comparten claramente los políticos del PP”. No en vano esta formación reivindicó hace apenas dos semanas que se retomen los procesos bilaterales en torno a la soberanía de la Roca, propuesta que ha llevado al Congreso de los Diputados.
Los acontecimientos representan “un recordatorio evidente de lo que Gibraltar debe seguir combatiendo”, enfatizó el PDP, expresando a continuación su “total rechazo” a la insistencia en “excluir a Gibraltar y sus representantes de la cuestión que más importa y concierne a la población de Gibraltar”.
A partir de ahí, las palabras habituales: “la soberanía de Gibraltar reside en su pueblo. Moral, legal y políticamente”. Y una propuesta: “España debe revisar su posición en torno al futuro de Gibraltar a largo plazo y aceptar que así debe ser si queremos avanzar y disfrutar una relación moderna con nuestros vecinos”.








